jueves, 17 de noviembre de 2016

Nada es en vano (relato a dos manos)



Nada es en vano. Todo tiene su recompensa en el momento oportuno. La humildad es el sello de los pobres que viven felices a pesar de tantas privaciones. Los anima la confianza, esperanza y la fe en Dios aunado a ese intenso sentido de corresponsabilidad y capacidad resiliente.
Ese es el sino de María Inés quien vive en el campo, en una casona amplia y vieja, testigo generacional, cómoda dentro de la sencillez de su diseño con las paredes oliendo a moho y contrastando este olor, surge el de los extensos jardines y el del establo. Cada uno con sus características y peculiaridades.
Ella de la gran ciudad, se enamoró locamente de Andrés Eloy con quien se casa posteriormente, interrumpiendo sus estudios para ir tras él, en contrastante medio físico, costumbres, tradiciones, dialectos, manera de subsistir. Han pasado varios años mientras se iba intensificando su amor, entretenida con la crianza de tres hijos a los que se ha entregado y el cuido de animales: cuatro perros fieles, ganado caballar, porcino, ovino, caprino y sus huertos que permiten economizar y consumir alimentos frescos y sin químicos.

En el fondo es feliz, acostumbrada a ese cambio de vida tan brusco, pero a veces, en esas tardes silenciosas en que los búhos duermen, las reminiscencias de un pasado que hoy parecería tan lejano, vuelven en ráfagas de nostalgia, que en momentos llegan provistas de la pregunta, siempre latente...-¿mi vida es típica de una frustrada?- Y como lógica, aparecen una serie de escenas de su estadía en el gran mundo...vivencias de estudiantes...en fin, una carrera truncada por el destino guiado por directivas de su corazón.

Los ladridos de sus perros se hacen escuchar, sin duda alguien extraño se acerca a la casa, está sola, los chicos en el colegio, Andrés viajó al pueblo; apresura el paso hacia la puerta de entrada para averiguar de quien se trata.

Al abrirla se encuentra con una mujer mayor, muy bien ataviada, con ropa elegante, muy a la moda, aparentemente.

-Me disculpo por la molestia, María Inés, sólo unos momentos de su tiempo, si es tan amable.

-Buenos días, ¿con quién tengo el gusto?

-Ahh...perdón por mi falta de respeto, soy Elisabeth Sosko, usted no me conoce, mejor dicho con seguridad no me recuerda, los años no perdonan, llego en nombre de la Asociación de Profesores del Instituto Premier, donde cuando era usted jovencita cursaba sus estudios de literatura y que de un día para otro abandonó para seguir a su novio y formalizar una familia, que de acuerdo a los datos que he conseguido recoger, hoy está adornada con tres hermosos niños. Y el motivo de mi inesperada visita es para conversar y traerle una muy interesante propuesta, ¿sería posible que sea ahora?

-Pase... pase... adelante profesora, mucho gusto, la verdad que no la recuerdo, han pasado tantos años y perdí completamente el contacto hasta con mis compañeros de estudio, cada quien en su rumbo y el mío está bastante alejado, sencillo, prácticamente incomunicada, apenas lo que veo por televisión, usted debe imaginarse como es la vida campesina, el afán que trae pero también tiene sus compensaciones... Siéntase cómoda, ¿Gusta tomar un café?

-Oh... bueno, si no es mucha molestia, la verdad que no me caería mal, je,je,je

En el espacio abierto de la casa, ambas se miraban disimuladamente. Desde la cocina, la anfitriona conversaba y trajinaba preparando el servicio prometido.

-La verdad que me intriga, ¿que en verdad la trae por aquí?, ¿por qué recorrió tantos kilómetros para buscarme?

-Bueno la verdad que debe estar intrigada y curiosa, pues entiendo que usted era buena en Literatura.

-Sí, era un área fascinante, me encantaba escribir mis cosas, lo que sentía, lo que contemplaba a mi alrededor, todo, mejor dicho, hasta lo que redactaba a petición de mis compañeras de estudio, del sector donde vivía y pare de contar.

-Le comento que leí muchas de sus inspiraciones que quedaron en archivo porque usted se retiró apresuradamente y quedaron muchos borradores suyos en su archivador.

-Es verdad, luego lo lamenté, pero ya no volví más a ese Instituto.

-Bueno, de eso precisamente, le vengo hablar. ¿Recuerda que hubo un concurso de novelas cortas en el que usted se inscribió?

-¡Si claro!, dejé en borrador la mía. A ver, a ver... ah... ya sé, se titulaba Ecos del Alma...

-Es verdad... ese era el título, muy buena su memoria; continúo explicándome: resulta que estamos en el año en el que conmemoramos los primeros cincuenta años de nuestra institución, y entre las actividades organizadas se encuentra la edición de una antología con los poemas y cuentos ganadores en los concursos que se realizaron en todos estos años.

-¡Que lindo!, buena idea, pero... ¿vino especialmente para ello o es que hay algo más que debo enterarme?

-Por supuesto que tengo algo muy importante que comunicarle, su relato salió ganador de aquél concurso y además fue destacado entre todos los demás, y por ello se ha hecho merecedora de una placa recordatoria, que se le entregará en el acto especial que se efectuará en el Salón Dorado. Aquí le entrego la invitación para el evento.

María Inés, quedo asombrada, tomó en sus manos la tarjeta y no daba crédito a lo allí escrito.

-No salgo de mi sorpresa, después de tantos años se me recuerda...y en que forma, no sé como agradecer... ¡por supuesto que allí estaré!, y es más, deseo que me acompañe mi marido y mis hijos, ¿es posible?

-¡Claro que sí!, serán bienvenidos, también una ocasión propicia para que sepan de su vida durante estos años de ausencia.

Charlaron un buen rato, el tiempo discurrió amenamente. Cuando menos se acordaron empezó anochecer y la profesora Elisabeth se despidió apresuradamente, nerviosa porque no le oscureciera mucho en la carretera.
-¿Y porque no se queda y se va mañana tempranito?
-No puedo, tengo compromisos a las siete de la mañana.
Se fue agitando la mano con una espléndida sonrisa en sus bonitos labios.
María Inés se quedó observando el coche hasta que se perdió en el horizonte. Luego entró alegre a su casa y se sentó en una mecedora a pensar en tantas cosas y en lo que le depararía el reencuentro con sus viejos amigos.
Al llegar su esposo, sacudió sus pensamientos y amorosamente lo besó en los labios... le dijo: -¡te tengo una tremenda sorpresa!
Una vez, enterado de todo, también se contentó, la felicito y animó a realizar el viaje. Era un esposo especial, comprensivo y complaciente. Por eso, no se arrepentía de haber dejado su gran ciudad. Él adujo que así tendrían unos días de vacaciones que bastante falta les hacía.

El día acordado, partieron emocionados al encuentro de una nueva e inesperada vivencia, confirmadora del adagio que reza que "La Vida es una cajita de sorpresas"
Todo fue más emotivo que lo que había querido o imaginado. No salió de un asombro para enfrentarse a otro. Era increíble como todos la recordaban, tanto compañeros, como profesores, inclusive le costó separarse de su íntima amiga, de aquellos días, Graciela, el abrazo duró y duró...
La ceremonia de entrega de premios, fue un cálido reconocimiento, por parte de la Dirección del Instituto, que no escatimó esfuerzos para resaltar el evento.
Luego fue servido un exquisito refrigerio en los jardines. Tiempo especial que fue aprovechado por el alumnado para intercambiar direcciones y números de teléfono.
En eso estaban cuando un joven se acercó al rincón donde María Inés y su familia charlaban entre ellos.
-¿Me permite unos segundos Sra.?
-Ud. dirá...
-Muchas gracias, aquí tiene mi tarjeta, la cual me acredita como representante de la Editorial Kavana, y desearía hacerle una propuesta.
Tanto ella como su marido, quedaron asombrados...
-¿En qué consiste tal...propuesta?
-¿Muy simple, Sra., me explicaré en pocas palabras, pertenezco al Departamento de Escritores Noveles, es decir, nos encargamos de encontrar o mejor dicho descubrir, nuevos escritores o poetas aún desconocidos, que creemos que podrían llegar a ser conocidos y hasta...famosos.
-Hasta ahora, todo comprendido, pero ¿dónde me ubico en esta "búsqueda"?
-Después de leer, en los archivos del Instituto, varias de sus creaciones, hemos decidido ofrecerle la posibilidad, si es que aprueba nuestra oferta, de publicar una novela, en la que Ud. escribirá sobre su vida en el campo, experiencias, vivencias, en fin un paseo en compañía de sus recuerdos.
-No sé como reaccionar, es más, no sé que responder...
-No es necesario que me dé su respuesta ahora, tome su tiempo. Sea como sea, allí en la tarjeta que tiene en sus manos, está detallado donde enviar mensajes.Debo dejar aclarado, que de aceptar nuestra proposición, y una vez completados todos los requisitos administrativos, Ud., recibirá, un respetable anticipo monetario, como prueba de nuestra confianza y seriedad.
-Esto aumenta mi asombro. En verdad debo analizar, junto con mi esposo, ésta tan casi increíble conversación. ¿Cuándo debo responder?
-Deseamos que su decisión sea afirmativa, por supuesto, y la esperamos una semana, ¿le parece tiempo suficiente?
-De acuerdo, que así sea. Ya me pondré en contacto, se lo prometo. Y debo agradecer desde ya, su gentileza, al igual que a la editorial que lo respalda.

En el viaje de vuelta, María Inés, no paró de hablar, su asombro no tenía límites, la alegría ocupaba todo su ser, y todo ello sumado a las palabras cariñosas de Andrés que no dejaba de felicitarla.
En los días siguientes, no hubo otro tema de conversación en la casa.
Teniendo en cuenta la ayuda de su compañero de vida e incitada por él, decidió comunicarse con la editorial para aceptar la propuesta.
Es más, ya tenía pensado el posible título: "El campo, mi familia, y yo".
En fin, una grata e increíble propuesta a la que le debe poner empeño para triunfar en el nuevo rol de escritora, adormecido por mucho tiempo pero que ahora despierta como si se tratase de un sueño imposible, ahora realizable por la causalidad, suerte, empeño, mérito y habilidad narrativa...las perspectivas son halagadoras... el tiempo dirá lo que sigue... ¿marcará las pautas del éxito?



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Autores

Trina Mercedes Leé Montilla de Hidalgo (Venezuela)

Beto Brom (Israel)




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*Registrado/Safecreative N°1611149817399

*Imagen de la Web con texto anexado

*Música de fondo: Lang Lang/Claude Debussy-La Fille