lunes, 6 de octubre de 2014

Voces del pasado






Doce campanadas traen realidad a esta noche, particularmente oscura y lluviosa.
El frío eriza la piel y congela la sangre.
Sin mayor entusiasmo, cargo el proyector, solo  para "lapidar  las horas que del amanecer me separan. 
Diapositivas de viajes, pasan veloces ante mis ojos” sin dejar huellas…hasta la imagen de Juan. Detengo el paso y con él, la respiración. Mirarlo activa vivencias, que borradas creía.
Miro hacia la ventana y la oscuridad es mas densa. Allí, frente a mí, emerge.
¿Traerá las respuestas que tanto tiempo esperé?.

Dudo... alguien llama a mi puerta vieja y abandonada. Quizás mis otrora deseos de mostrar el rostro de tanto en tanto, me estén haciendo una jugarreta. Yo, el mismísimo pasado soy llamado a presentar mis aptitudes que no siempre han recibido alabanzas; mis artimañas me ayudarán, como siempre, a salir bien parado. ¡Juan, preséntese en escena!
-Hola, hola, mujer insatisfecha, ¿Cómo es que te acuerdas de mi? ¿O es que por fin conoces tu error?


Reconozco tu voz y tu rostro...pero...¿insatisfecha?¿reconocer mi error? ¿será que el tiempo ha configurado una nueva versión de la realidad vivida? ¿o es un juego de mentiras para sacar verdades?


Por lo visto, la flor, aún en invierno, se asombra de no ser visitada por las abejas.
Tengo muchos defectos, tu con seguridad los recuerdas, pues siempre me los hechado en cara, pero la mentira no figura en ellos. En mi estado actual, el tiempo no resulta peso y por lo tanto, si así tu lo deseas, estoy dispuesto a revivir, aunque mas no sea en forma virtual, el suceso que ocasionó...mi partida.


¡Calla! ¿en que nuevo ovillo pretendes meterme? Creía que el "tiempo". aclararía tus dudas o mejor aun, pondría luz a los acontecimientos...Recuerdo cuando te llevaron en la camilla, pálido, mas por debajo de la sábana, una sonrisa esbozabas...pues la batalla ganabas. Dejabas mi nombre y mi alma inmersa en oscura bruma.


Arpía naciste y continúas en tu envenenado recorrido. Vives encerrada en tu inhóspito lecho a semejanza de una viuda negra. No me asombra que inclusive tus recuerdos logras dominar, anulando tu ardid, precursor y causante de mi parálisis programada.
No te dejé, el orgullo de mujer fatal, no te permitió reconocer tus culpas y abdicar ante mis logros como hombre.

¿Siempre tan dulce, comprensivo y amplio de criterio?.¡Vaya !.¿Mides los alcances de las acusaciones?. Responde.

No tengo reparo alguno en hacerlo, pues tu lenguaje vislumbra escarnio contra mi persona. No aceptaste entonces mis explicaciones, y aún permaneces encerrada en tu claustro de oro, conseguido por medio de tus artimañas. Si, sé que mi dulzura te inquieta, mis palabras de cariño nunca las comprendiste, mi amor por ti fue delirio que lograste convertirlo en ese fuego que carcomió tus entrañas, y hoy, tan sólo el recuerdo de aquel pasado, enerva tus sensibles antenas.

¿A que te refieres con "tus sensibles antenas?
Analicemos con calma, pues por este camino no vamos a ninguna parte. No estoy arrinconada, no guardo rencor, no soy como dices. Siempre reconocí tu hombría de bien, ¿pero sabes?, me trataste desde el principio como un “cristalito”, una niña indefensa. Ahogabas mi ser, destruías mis alas…¡me anulabas! ¡Me acorralabas, no me permitías respirar!¿que hice?, permití que mis uñas crecieran, mi ego desbordara. ¡Estalle en pedazos, en experiencias nefastas, en palabras hirientes, en desplantes ! ¡Agredí, enfrenté! ¡si! necesitaba que pidieras explicaciones.Visto desde aquí, reconozco la equivocación. Debí hablar y no convertir la impotencia en altanería, la frustración en violencia. Desgraciadamente te volviste servil, y enceguecida fui por más…en búsca de presencia varonil, que cada vez se desdibujaba más. No quise entenderte, desde el papel que interpreté de mártír...Esa fue y es la verdad

Cuanto lamento la distancia que nos separa, desearía escucharte, bien de cerca, pronunciar esas palabras de confesión. Por fin reconoces la verdad, y muestras tu verdadera cara, esa que gocé, en un principio contemplar. Arroja, te lo suplico, todas aquellas horroríficas caretas que transformaban tu identidad de mujer. Una vez por todas se quien eres, sin tapujos ni encubrimientos.

Siete campanadas bosteza la  cantarina  de bronce. La  brisa trae el dorado del sol.
La mujer se incorpora restrega los ojos, pregunta ¿Qué paso? …Mira aún confundida. Detenido el proyector justo, en la diapositiva  Juan… ¿Fue un sueño?
Suspira…mira por la ventana…la lluvia le ha devuelto plenitud al jardín.
Volviendo a la foto y bañada en lágrimas, atina a decir…ahora entiendo mi error…¿Cómo pueden dos seres que se amaron pasar por este trance?.
Ordena la mesa. Rápido se baña. Ocho campanas…
Aliviada toma el bolso,  y parte hacia la casa de donde nunca debió partir.
Ha restablecido la armonía de  sus sentimientos. El corazón ha renovado su latir.
El tiempo y la distancia han sido bálsamo para establecer la calma y definir realidades. Lleva luz en sus ojos…sin mascaras , volverán a soñar…

¿Soñar? ¿no era realidad?

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Presente---------------María de los Angeles Roccato (Argentina)

Pasado------------------Beto Brom (Israel)



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**Registrado, Safecreative N°1112070686912 *
*Música de fondo: Albinini / adagio in g. minor