jueves, 13 de noviembre de 2014

Dialogando con mi otro yo




 (imagen de la Web)

-Perdona, pero últimamente te noto nerviosa, a tal punto que ni siquiera hablas conmigo, y por supuesto ni me consultas, ¿que tienes en mente, compinche?

-Hola amigo mío, te ofrezco sinceras disculpas por tanto silencio de mi parte y tienes razón, me encuentro ensimismada en este mi mundo lleno de tantos altibajos, a veces, sin saber que hacer, a quien acudir. He pensado en ti muchas veces, escribirte, pero luego mi mente me retrotrae y me dice que no te cope con mi día a día, que tal vez tú, puedas leer mis pensamientos, llegar un día hasta mí, abrazarme y decirme: -Estoy aquí, cuenta conmigo- Y llorar entre tus brazos como cuando era una niña, en donde sentía tu consuelo con tan sólo una mirada y colocabas algún remedio para mi rodilla lastimada.

-Te escucho y no salgo de mi asombro, ¿tu confundida por lo que te rodea? tu que siempre supiste salir airosa de toda valla que encontraste en el camino...
Sabes donde y como encontrarme, sólo debes quererlo, aquí estoy, cierra tus ojillos y cuentame lo que te aqueja, al fin y al cabo somos casi iguales, ¿no?

-Sí amigo mío, tienes toda la razón, como muchas otras veces he subido a la superficie, luego de arañar, dejar mis uñas compactadas con el cruento cemento que mas de una vez me ha separado de la realidad.
¿Y tu? ¿Dónde estabas? ¿Es que acaso no me presentías en el fuerte llanto que mis ojos derramaban?

-Siempre estoy a tu lado, mucho más cerca que tu sombra. Preguntas sobre tus lágrimas, las vi, las sentí, tu improvisto salto a la realidad, empaño de felicidad todo nuestro ser, ¿no percibiste ese temblor que sucumbió nuestras entrañas?, por supuesto que si, era yo, ¿porque dudaste? 

-Nunca he dudado de tu presencia infinita en mi ser, más sin embargo, cuanta falta me hace el calor de tus brazos rodeando mi cintura, susurrando a mi oído que no estoy sola.

-No cambias tu postura de mujer fatal; si, con seguridad tomarás esto como una estocada de mi parte, pero...me conoces, no admiro esa faseta tan peculiar tuya, que la utilizas cuando no encuentras escapatoria y debes decir tu verdad.
No te enfades, todo queda entre nosotros...

-¿Postura de mujer fatal dices? ¡Oh no! No sabía que tus ojos tan azules como el mar rozagante pudieran mirarme de esa forma tan lejos de mi verdad. Y no, no me enfado amigo mio, solo que me quedo pensando ¿En cuantas mas personas pensaran así de mí?

-Presumí tu lógica reacción. ¡Tanto te conozco!, no es posible separarnos, es un hecho. Hablas sobre tu verdad, ¿a cual te refieres? Eres como eres, te acepto sin titubeos, por lo tanto no aconsejo que cambies. Y con respecto a tu pregunta, ¿Tanta importancia tiene el que dirán?

Siempre presumes de todo jajajaja yo también te conozco tanto, casi diría yo que somos siameses desde la distancia que nos separa, pero que al mismo tiempo nos ha mantenido unidos desde siempre. ¿Mi verdad? ¿No entiendo? ¿Sabes? Muchas veces me desconciertas. Puedes estar tranquilo no cambiaré, no tendría sentido pretender ser quien realmente no soy. A estas alturas de mi vida, vieja y cansada, ya el que dirán no significa nada, en cambio lo que yo pueda decir, sí. Sé tantas verdades, qué abrir tantos cofres ocultos, muchos de ellos con la llave perdida, sin saber donde pueda encontrarse, ya no tiene sentido soltarlas al viento para que muchos otros se enteren. He decidido permanecer arriba, en una montaña imaginaria, en donde solo pueda sentir el palpitar de mis mañanas...

Soy tu espejo interior, íntimo mejor dicho, no trates de esconderte, yo todo lo veo, y es más, percibo tus sentimientos, palpo tus dudas y permito esconder tus secretos.
Dices encontrarte allí, en la cima, mirando el sol del día de mañana, apacible sensación que me encanta compartirla. Somos el uno para el otro, y no importa que perdimos la llave del cofre de los recuerdos, los vivimos y ello es lo que cuenta, ¿verdad?

Somos un reflejo del eco de las montañas en donde el viento no puede ocultarme, me lleva hasta ti recién bañada de arco iris, con el aroma de las flores que puedes percibir aunque yo no este. Entre tu y yo, todo prevalece, es importante, nos mantiene vivos...

Camina en libertad, yo, a semejanza de una  sombra, acompaño tu continuidad, confía en mi.

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Ella: María Alejandra Jiménez (Venezuela)
El otro yo: Beto Brom (Israel)

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*Registrado-Safecreative N°1303074735168

*Música de fondo: Brahms / Symphony N°4 in E minor