jueves, 4 de septiembre de 2014

El libro, nuestro fiel amigo

(imagen de la Web)



Un libro abierto es un cerebro que habla;
 cerrado,  un amigo que espera;
 olvidado, un alma que perdona;      
 destruido, un corazón que llora.  
 (Proverbio Indú)



*Leyendo un libro cualquiera, en este caso el nombre y autor es lo de menos, es que siento que cada vez que escogemos uno pasamos a convertirnos en parte de él, y él en parte de uno mismo. Desde que tenemos uso de razón el libro es ese amigo que nos acompaña para descubrir y explorar nuevos mundos, desde las imágenes  o caricaturas que nos muestran nuestros padres en esos cuentos infantiles, pasando por aquel que nos enseña las primeras letras hasta llegar a aquellos que nos entretienen, que nos llenan de aventuras permitiendo que nuestra imaginación juegue con sus personajes haciéndonos escenificar cada acción propuesta por su autor; por otro lado para entender cómo grandes hombres le han dado realce enfocando distintos puntos de la historia de la Humanidad proporcionándonos  información sobre hechos acaecidos en el tiempo permitiéndonos con ello ir formando nuestros propios juicios. ¿Será entonces que un libro es la memoria de cada época?

*Soy de los que piensan que no hay nada exacto, o fijo, por lo tanto no debemos encerrarnos en definiciones, no existen los inamovibles. Con ello deseo referir a tu pregunta, sobre libros según épocas. Ellos no pasan de moda, nosotros cambiamos de acuerdo a innovaciones, descubrimientos y progresos. Es posible encontrar una frase, una idea, que carece de tiempo, y lograremos incluirla como semejanza, e inclusive como ejemplo. Siempre lo escrito tiene su valor, no hay libros malos, hay escribientes más o menos dotados. Tener cerca un libro, es no estar solo.

*Sí, los libros no pasan de moda, pero, según sea el género de éste guardan en sus hojas todo el arsenal de la Historia de un pasado, es por ello que me hacía la pregunta que si un libro es la memoria de cada época, o quizás, sería mejor decir que un libro ¿es un cuidador del tiempo? Es muy cierto tu aseveración en que no hay libros malos, pues, hasta el más insignificante escritor deja en sus páginas mensajes que nos sirven en el vivir cotidiano, eso sí, no podemos negar que hay algunos  que uno comienza leyéndolos y ya al pasar la quinta hoja se quiere desistir de esa lectura. ¿Será que nos predisponemos a buscar en él, ya sea por el título o por algún comentario, lo que no vamos encontrando y por ello nos aburrimos?

*Ahora, ¿cuándo leemos un libro nos debemos conformar con hacerlo de manera impasible o debemos abrir ese diálogo entre él y nosotros para participar  o ir descubriendo en ellos  la fuente en que se inspiraron sus autores para entregarnos un camino, una aventura, una enseñanza, una historia, unos versos? Cuánta razón amigo, tener cerca un libro, es no estar solo.

*¿Cuidador del tiempo? Creo que sería más apropiado definirlo como catalizador, a semejanza de un termómetro de inquietudes, barómetro de pensamientos, o quizás, literalmente hablando, un faro que actúa como atalaya ante nuevas oscilaciones del intelecto humano. Al dejar un libro sin finalizar su lectura, nos convencemos que decidimos responder en forma clara a su relato, es legítimo nuestro proceder, pues no hallamos un común denominador entre nosotros. ¿Cuántas veces nos entusiasma una historia, a tal punto que nos incita a convertirnos en otro de los personajes? No faltan aquellos libros que se convierten en respuestas a nuestras incipientes dudas. Un libro, inclusive, tiene la capacidad de convertirse en factor de un revés que llegará a cambiar nuestra vida.

*Me gusta como lo defines: un faro que actúa como atalaya ante nuevas oscilaciones del intelecto humano.  ¡Sí!, muchas veces y ante la trama de la historia de un libro pasamos a ser parte de ella, convirtiéndonos así con ese poder que nos da la imaginación en unos de sus personajes, como también a través de su lectura  podemos viajar imaginariamente y de esa manera conocer otras culturas, otros lenguajes, episodios de otras épocas...Mi siguiente pregunta es: ¿qué pasa con ese libro que tan solo queda en la estantería de una librería, en la biblioteca o en la casa sin que nadie lo lea? No me hace pensar con esto que un libro permanecerá silencioso mientras nosotros no le demos esa vida que requiere para que sus personajes y aventuras hagan remecer nuestra alma y sus letras bailen al compás de quién los ha creado.

*El creador (autor)  nos ofrece su imaginación, marca el compás, nosotros, los lectores, poseemos el privilegio de danzar al ritmo deseado, inclusive tomarnos un descanso, analizar  y proseguir danzando.  Curiosa tu pregunta sobre aquellos tristes ejemplares que, a semejanza de las personas solitarias, pierden sus mejores años en la espera del caballero encantando que llegará a socorrerlas,  y en nuestro específico caso, tomarlos en sus manos y sólo con su vista otorgarles vida, es decir motivo de existencia.

*Definitivamente, un libro es esa huella que ha quedado marcada para siempre en el tiempo. Es el eslabón entre un pasado, un presente y una proyección hacia el futuro. Páginas que llevan encerradas el pensamiento creador y motivador de sus autores donde nos otorgan el contacto con las sensaciones y emociones que  han puesto a nuestra disposición.
En cuanto a mi pregunta que te resultó curiosa la hice pues pienso que un libro sin lectores está sentenciado a morir y sin nuestra imaginación está ausente de vida. En suma, un libro respira por nosotros, nos entrega compensaciones que por siempre debemos valorar y seguirá viajando por el tiempo mientras nosotros contribuyamos a su existencia.

*Siempre tengo por costumbre no dejar de lado un libro que se interfiere en mi camino,  sea cual fuera la causa, pues comparto tu opinión de que, quizás leyéndolo permitimos su subsistencia como tal.

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Cristina Hauri (Chile)
Beto Brom (Israel)

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