miércoles, 10 de septiembre de 2014

Saber escuchar

 (imagen de la Web)



-Otra vez rehúsas escuchar, entiendo que te desagrada, pero son hechos y es imposible ignorarlos, es más, todos tus amigos siempre lo recuerdan, es en vano tu capricho, pues es eso un capricho, ¿porqué no recapacitas y enfrentas la verdad?

-¿Caprichosa por amar a quien me amo y como no podré amar – así lo siento – a nadie, con él que fuimos uno durante 30 años?
¿Caprichosa por no querer que se desuna esta familia que formamos con tanto amor?
¿Caprichosa por que lo vi con mis propios ojos y deseo que él me lo diga, que asuma, poniendo  todo sobre la mesa y luego se vaya, si no le interesa seguir a mi lado debido a que  el amor, por mí, se le fue?
¡Sí, ya me lo dijo y ya se fue!
Y esos amigos, que lo sabían y jamás me pusieron al tanto, que derecho tienen  de hablar por detrás y decir que soy una caprichosa?
¿Quienes son ellos para juzgar si, ni siquiera, lo sienten en su propia piel? Ja, amigos, ni me llaman por teléfono para saber como estoy, como están mis hijos… ¿Qué… tienen  miedo de que les pida algo…, esos no son amigos y todavía tienen el tupe de juzgarme y llamarme  caprichosa?
Seguramente querían que me quedara a su lado, mendigando amor, fingiendo una familia muy feliz, ¡como lo éramos!
No  siento ser una caprichosa por valorarme, y puedo asegurarte que recapacité mucho antes de tomar la decisión, supongo que el que tiene que recapacitar es él, pero que no deje pasar mucho tiempo, ya que el tiempo pasa y el que calla otorga.


-¿Te das cuenta? no quieres entrar en razones, y por lo tanto cierras tus oídos, pliegas tus antenas...tienes razón, no eres caprichosa como ellos, tus pseudo-amigos te consideran, simplemente no es grato escuchar, sean o no verdades, la vida continúa, no es posible volver atrás, duele? de acuerdo, sufres? es de lamentar. Es sabido que a nadie le es agradable recibir críticas, pero, ¿sabes?...las hay constructivas, quizás, tal vez, escuchando, puedas analizarlas y puedas decir ¿como? ¿que?
No te encierres en ti misma, escucha posiblemente te ayude. Trátalo por lo menos, ¿que pierdes?


-Y sí, tienes razón, ¿que puedo perder?, nada de lo que ya perdí…
Aunque pensándolo bien, no se, tal vez haya ganado al no seguir viviendo en la mentira por desear mantener la familia unida.
Puede que este alejamiento lo haya hecho reflexionar…ay, no me quiero ilusionar…
Sabes?, solamente deseo tener una charla amena, escucharlo y que me escuche, el sabe bien que se escuchar y, aunque no lo creas, no me enoja si en algo me dice que estuve mal,  o me equivoque, o no lo entendí. Lo que sucede es que lo vi y no me dio ninguna explicación.
¿Y que me iba a explicar si todo - con lo que vi - estaba dicho?
Respecto a las críticas… si son de frente no dudo que serán constructivas pero si son por detrás…mmm….esas son maliciosas, ya que no te dan la posibilidad del diálogo, de la explicación de los porqués, y de - si el caso lo amerita – reconocer y pedir disculpas.
Esos que critican por detrás son los ignorantes que,  en vez de ocupar su tiempo en algo positivo,  se divierten hablando de los que no están presentes.
 Me siento segura de mi, admitiendo,  también,  que  puedo equivocarme, ya que no soy perfecta, no me molesta que me digan, en un diálogo respetuoso en que fallé y... puedo asegurarte que si sucedió fue sin ninguna mala intención, jamás haría algo, ni con el pensamiento, para dañar a alguien
También reconozco en que no admito los grises en ciertas circunstancias, como por ejemplo en el amor, es blanco o negro, o se ama  o no se ama, no hay medias tintas…en ese caso los grises, por lo menos para mi, son para la vestimenta.
Ah…olvide darte las gracias por reconocer que esos que se decían amigos son pseudo amigos y por haber entendido que no soy caprichosa, considero que nada es porque si o porque no, debido a ello, siempre estoy dispuesta al diálogo.
¿Te das cuenta que cuando se escuchan las dos campanas no  todo es  como se pensaba o imaginaba?
De todos modos, según mi humilde entender, parecer y sentir, el que se enoja porque le hacen ver que no es correcto su proceder,  tanto en su decir como en su hacer, es un necio.
Somos humanos y no somos perfectos, de ser así, ¡que aburrido sería!,  ya que todos tendríamos la razón y no hubiésemos podido entablar este diálogo tú y yo.
Te cuento que tengo un enredo de sentimientos, sensaciones ya que siento que algo se ha roto en mi…
Bueno, espero me llame…es necesario este diálogo para que – por lo menos – no queden dudas en ninguno, ni en él ni en mi.
Como lo has dicho, ¿qué puedo perder?

-Eres especial, querida amiga, por un lado me das la razón, concuerdas pero...sin embargo enseguida vuelves sobre tus mismas y reiteradas pretensiones, Saber y entender, llegar al fondo de la embarazosa situación.
Mi pregunta, ¿para qué? tu estás convencida de tu correcta, por así decirlo, función, de mantener tu casa como un hogar. Nadie, ni él ni otros, podrán culparte, muy por el contrario, tu no te equivocaste. Propones entablar una charla amena, pero de corazones abiertos, ¿verdad? ...¿qué pretendes escuchar, disculpas, perdones, lamentaciones? Lo conoces mejor que yo, que soy su mejor amigo y también tuyo, no volverá sobre sus pasos, de ello estoy seguro.
La razón contigo en aquello de "escuchar las dos campanas", pero no es conveniente la reiteración, no es positivo convertir aquello en un disco, que se escucha, y se escucha....
Debes saber comprender, y no digo aceptar, cada uno en sus pensamientos siempre esta creído en su razón, ¿no lo crees?

-Y sí, tienes razón…
Es que como no hubo diálogo, no me dijo nada, solamente, me escucho, y para colmo, escuchó lo que tendría que haber escuchado yo desde él, es como que uno se queda con algo atragantado.
Sabes?, no hay duda que hubiese querido escuchar sus disculpas pero…mmm… el orgullo de él es muy fuerte y no me dará sus razones, sus disculpas…, no hay duda tienes toda la razón, es revolver basura y hacerme daño.
Entiendo que existen personas a las que no les gusta escuchar que no estén de acuerdo con ellas, se enojan, hasta se pierden amistades por ello, pero no es mi caso ya que me encanta que me hagan sentir donde, cuando y el porque se considera que me he equivocado y…
¡ no me enojo!, reflexiono, y si es como lo dice el otro, no me cierro, lo entiendo, lo acepto como también, - si el caso lo amerita - se pedir disculpas.
En este caso tan puntual, puedo asegurarte que no estoy enojada, estoy dolida, fue una defraudación muy grande para mi.
Pero no tiene sentido seguir, ya que – debo aceptar –, me conozco, seguiré con mi vida, él con la suya y todo esto pasara a ser una, muy fuerte, anécdota de mi vida.
Después de esta charla contigo,  mi querido amigo de hierro, ya  ni le guardo rencor, puedo asegurarte que no cruzaría la calle por no pasar a su lado, no, lo saludaría…, hasta le diría: - Hola, ¿cómo estás?
Jaja, no hay nada como un buen diálogo, es que – a veces - nos cegamos y no queremos ver la realidad… siento que el enojo no es con el otro sino con uno mismo,  por no querer reconocer el error, o - como en este caso – que el amor es de a dos y que si alguno falla el otro sigue mendigando para nada.
Te quiero amigo mío, gracias por tu paciencia, cariños a la familia…
Ah, prepararé una cena y vendrán a casa, ya les avisare  con tiempo.

-Cenar? y en tu casa? bueno, bueno, algo salió en limpio de nuestra charla, y por suerte yo se escuchar, por lo tanto no necesitarás volver a repetir la invitación, ya está aceptada.

-Correcto, el sábado a las 9 de la noche… ¡a cocinar se a dicho!


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Lilian B. Epstein................Argentina

Beto Brom ...................Israel

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